Encarnación Ezcurra

María de la Encarnación Ezcurra y Arguibel fue una de las mujeres protagonista de las luchas contra el colonialismo. Participó en discusiones y acciones sobre la causa revolucionaria. Esposa de Juan Manuel de Rosas, quien gobernó las Provincias Unidas del Río del Plata.

Con enorme fervor patriótico Encarnación Ezcurra enfrentó a los conspiradores. Dicen que esa  actitud le valió el apoyo de los sectores más pobres, integrados por pardos, negros y mulatos, que la convirtieron en la amada de los desposeídos o bien, como arriesga el autor, la Evita del siglo XIX. Una mujer paradojal, descripta por sus amigos y enemigos como “corajuda y pequeña”, siempre dispuesta a dar la vida por la patria.

Hija de ricos estancieros y con ciertas amistades de alta alcurnia, fue a la vez militante popular y líder de la Sociedad Popular Restauradora y la Mazorca, que aunaba a las clases bajas y castigaba a los enemigos. De fe cristiana, supo apoyar a su hermana Josefa que tuvo un hijo natural con Manuel Belgrano. Aguerrida defensora de su marido. Considerarla una de las primeras luchadoras contra el patriarcado decimonónico.

Biografia

María de la Encarnación Ezcurra y Arguibel (Buenos Aires, 25 de marzo de 1795/octubre de 1838), más conocida como Encarnación Ezcurra, política argentina, esposa de Juan Manuel de Rosas.

Hija de Juan Ignacio Ezcurra y Teodora de Arguibel, esposa de Juan Manuel de Rosas con el que contrajo matrimonio el 16 de marzo de 1813 y tuvieron tres hijos: Juan Bautista (29 de junio de 1814-3 de julio de 1870) quien, con los años, se casaría con Mercedes Fuentes Arguibel y sería padre de un gobernador bonaerense, Juan Manuel Ortiz de Rozas; María de la Encarnación, nacida el 26 de marzo de 1816 y fallecida al día siguiente; y Manuela Robustiana (24 de mayo de 1817-1 de septiembre de 1898), apodada Manuelita, quien, al fallecer su madre, ejerció un rol relevante en el gobierno de su padre, y en medio del exilio de éste –y pese a la oposición paterna– se casó con Máximo Terrero, con quien tendría dos hijos, Manuel Máximo y Rodrigo Tomás. Además, el matrimonio Rosas-Ezcurra, apenas consumado, adoptó al recién nacido Pedro Pablo Rosas y Belgrano (29 de julio de 1813-26 de septiembre de 1863), hijo de Manuel Belgrano y de la hermana de Encarnación, María Josefa Ezcurra. ​

Desde ese momento se convertiría en la más fiel seguidora política de su marido, ayudándolo en las circunstancias más difíciles. Su rol como impulsora de la Revolución de los Restauradores e impulsora de la Sociedad Popular Restauradora —mientras su marido se encontraba sobrellevando la Campaña al Desierto— le aseguró a su esposo los 17 años de control después de 1835, ya que la mencionada revolución derrocó a Juan Ramón González Balcarce. Poco después, se creó la Mazorca, brazo armado de la Sociedad, y ésta presionó a todos los gobiernos interinos, asegurándose a Rosas el deseo público de que se hiciera efectivo su retorno al gobierno y provocó que la Junta de Representantes, la encargada de designar gobernadores, viera a su esposo como la única opción para restablecer el orden social en la provincia.​

Ezcurra fue clave en la vida política de su esposo. Mantuvo excelente relación con hombres que aportaban a la causa federal dentro de su facción, como Facundo Quiroga. Recibió al riojano en diversas oportunidades. Sintió por él un afecto sincero y, por la confianza mutua, solía realizarle bromas.

A partir de estos hechos, y del triunfo de su esposo en la Campaña al Desierto se le atribuyó el título de Heroína de la Santa Federación. Es particularmente notable que en aquella época, signada de prejuicios y con nula participación femenina en la política, una mujer haya logrado tan altas responsabilidades. Sin embargo, su figura se vio opacada por ser la inspiradora de las vigilancias, persecuciones, acusaciones, encarcelamientos y demás actos de violencia cometidos por la temible Mazorca.

Su muerte fue imprevista, a la edad de 43 años, probablemente a consecuencia de un paro cardiorrespiratorio o algo similar. Su defunción, sin embargo, estuvo cargada de un amplio duelo popular y político, a tal punto que 25 000 personas (sobre un total de 60 000 habitantes de la época) asistieron a su sepelio y a la procesión del féretro desde el Fuerte hasta el Convento de San Francisco.El cortejo fúnebre fue pagado por la Junta de Representantes, a la cual el gobernador Rosas agradeció formalmente la inversión el 1 de noviembre de 1838.

Referencias:

https://es.wikipedia.org/wiki/Encarnaci%C3%B3n_Ezcurra

https://www.editorialmarea.com.ar/catalogo/historia-argentina-6/encarnacion-ezcurra-151

Enlace virtual:

“Altar Mujeres SXXI  #vidasenlucha”  es  un laboratorio/instalación transdisciplinario en cruce con la perspectiva de género, que sintetiza el trabajo de una plataforma dedicada a la investigación y producción de obra. Un archivo global de todos los tiempos y culturas.

Página web Proyecto/archivo “Altar Mujeres SXXI” : “Altar Mujeres SXXI  #vidasenlucha”

Dirección y responsable del proyecto: Silvia Barrios

Plataformas del proyecto: https://linktr.ee/AltarMujeresS.XXI

Para sumarte a la propuesta: silviabarriosarte@yahoo.com.ar

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