Deolinda Carrizo

“Somos alguien, somos muy importantes cuando sabemos de dónde venimos, lo que hacemos y lo que importa. ….. Somos guardianes de la vida”

La primera vez que vi a La Deo fue en un video, sabía de ella, conocía su militancia pero no la había “visto”  y “verla” supera todo conocimiento anterior. Sus pausas, sus silencios… “los silencios también son importantes” dice… piensa, mira hacia adentro antes de contestar. Le preguntan del miedo ¿miedo? “Miedo de olvidar la hermosura de mi infancia” dice…

Esta mujer impacta, enternece, emociona pero sobre todo interpela. Esta mujer, La Deo, es  Deolinda Carrizo, campesina, indígena del pueblo Vilelas. Integrante del MOCASE  y una de las referentes del Movimiento Nacional Campesino Indígena que reúne a más de 20.000 familias de agricultores en once provincias argentinas, que forman parte de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) Vía Campesina internacional, de la que Deolinda fue Co-Conductora de la Secretaría Operativa a nivel continental hasta el 2019.

Esta mujer lucha por la tierra, por la soberanía alimentaria, por los derechos e igualdades de las mujeres campesinas, por la agroecología, por la defensa del territorio contra el embate de les empresaries inescrupulosos, por las semillas libres para el consumo del pueblo.

La Deo nació y se crió en la comunidad de Pampa Pozo, igual que su madre y su abuela. Su padre en cambio llega desde el lado de Pozo del Toba y El Colorado. Forma una familia con siete hijes, cinco varones y dos mujeres.

Deolinda viene al mundo una tarde de 1980 y es su tía Uganda Cipriana Lemos, partera, quien ayudó a traerla. Las manos que la recibieron, las de Uganda, fueron las mismas que siete años antes no dudaron en empuñar una pala para defender sus tierras el día que vinieron a usurpárselas.

La Deo nace abrazada por una generación comprometida con la tierra. Su bisabuela Nemesia Gallardo, también partera y luchadora, en los años setenta había sido una de las pocas que pudieron quedarse cuando el empresario Jorge encabezó el primer desalojo de la zona. Un año antes (1979) su bisabuelo Benito tuvo la primera demanda por no querer vender sus tierras.

Es “a raíz de los problemas de tierras, las detenciones, las represiones (…) cada vez más alevosas, en las que la misma policía actuaba (…) para favorecer al empresariado, (…)” que surge el  MOCASE (Movimiento Campesino de Santiago del Estero) la organización de base a la que pertenece Deolinda. El acta fundacional  es del 4 de Agosto de 1990. Eusebio Isac y Pocho Carrizo, el abuelo y el padre de la Deo, empezaron a hacer las primeras convocatorias a les campesinos, ella era tan sólo una niña, mocosa y con flequillo, que observaba “calladita” las juntadas de los grandes.

El Mocase llegó a agrupar a nueve mil familias. Curas, técnicos y estudiantes que llegaban de otras provincias argentinas y también de Europa, se vincularon a esta nueva organización y la ayudaron a abrirse a nuevas ideas y contactos monte afuera.

La Deo creció viendo a toda esa gente agruparse y organizarse.

Tuvo una infancia feliz. Se ilumina cuando recorre el monte y la asaltan los recuerdos, cuando transita los caminos “hechos a hacha y pala  para ir a visitar a los vecinos”. Va a recordar que tenían seis vacas lecheras, que hacían queso y dulce de leche, y que tomaban la espuma del ordeñe recién hecho. (1)

Otros recuerdos son los de su escuela primaria, la escuela del pueblo, en Quimilí. Por ese entonces “daba vergüenza de ser indígena”. En la escuela se enseñaba que los indígenas son malos, que peleaban. El 12 de octubre se “celebraba” el “Día de la Raza”: les niñes actuaban vestidos  con arpillera y pluma de gallina, rito que siguió hasta hace pocos años.

Su bisabuelo, cacique él, siempre le dijo que los indios no eran lo que enseñaban en la escuela; ¿que se peleaba? y ¡claro que se peleaba!, por su territorio, por defenderse de los atropellos;  ellos eran la Resistencia.

La Deo se niega a aceptar que hace más de quinientos años ¨fueron descubiertos¨. Sin embargo recién en los últimos tiempos se reconoce Vilela y fue gracias a su militancia.

En la organización se ha hecho un proceso consiente de pensar sus raíces, de recuperarlas. En los talleres son las mujeres mayores las que más comparten sus recuerdos. Ha habido un verdadero despertar de las memorias que estaban tabicadas por tanta represión junto con el quichua. 

“En 2004 comenzamos a autoreconocernos y así hemos seguido hasta el día de hoy”, reivindica orgullosa.

Con 18 años Deolinda Carrizo se incorpora al área de comunicación del MOCASE siguiendo los pasos de su hermana Nélida.

En 1998, es enviada junto a otros once jóvenes argentinos a Mato Grosso, para asistir a los cursos de formación política organizados por el Movimiento Sin Tierra de Brasil. Vuelve de ese viaje con un pensamiento globalizado para enfrentar los problemas de la tierra. Mato Grosso era en ese momento símbolo de la lucha por la recuperación de tierras y uno de los primeros lugares donde se avanzó en la formación política de líderes campesinos a escala internacional.

Ese mismo año acampa en la Simona junto a otros compañeros del MOCASE, resistiendo y enfrentando a las topadoras. Por primera vez estos enfrentamientos se muestran en la tv nacional y el conflicto se redimensiona. 

Llega el año 2000 y  Deolinda se convierte en mamá por primera vez. 

Cinco años más tarde su tarea en comunicación en la organización es basta: hace programas de radio en distintos pueblos, viaja a Alemania, donde participa un intercambio de radios alternativas, es una de las principales oradoras en el campamento de jóvenes en Quimilí, 

Así la describe Ernesto Picco (Revista Crisis. 22/12/2017)  

En el campamento habla con fuerza. Dice que los medios masivos son cómplices de la persecución de los campesinos, y remarca la importancia de contar desde sus radios lo que no se cuenta en otro lado. Tiene una remera negra que le queda grande y jeans celestes gastados. El pelo, la piel y los ojos son de distintos tonos de avellana. Aunque los ojos son más claros y luminosos. Le alivianan el ceño fruncido y duro. Después va a marchar con una multitud por la ruta de Quimilí agitando las banderas celestes, rojas y blancas del Mocase. Serán una columna inmensa levantando una polvareda y gritando tres palabras. Producir. Ocupar. Resistir. (1)

Es octubre de 2005.La comunidad de Pampa Pozo, como tantas otras, es un oasis de monte en medio de kilométricas planicies sembradas con maíz y soja transgénicos.

En esos días llegan los matones a quemarle la casa a La Deo. Su casa, la que comparte con sus padres y sus hermanos, la casa de sus ancestros, hecha con grandes horcones de madera y techo vivo, con tierra y plantas, está ardiendo. 

No es el primer ataque. Antes  les habían desmoronado el pozo de agua,  les habían robado algunas cabras y matado un chancho, pero ahora subieron la apuesta: Después del fuego no queda nada. Deolinda responsabiliza a Orlando Jorge, el empresario que persiguió  a la familia durante tres décadas para echarlos de sus tierras.

El MOCASE  sigue su lucha con la familia de La Deo a la cabeza. A través del tiempo se logran muchas cosas, aunque nunca suficientes. Los conflictos seguirán apareciendo en el territorio.

  • En 2006 se sanciona la Ley 26160, que declara la emergencia en materia de posesión y propiedad de las tierras que tradicionalmente ocupan las comunidades indígenas originarias del país. 
  • En 2007 la comunidad de Pampa Pozo, gracias a una iniciativa de Deolinda y su familia, es reconocida ante el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas como población originaria Vilela, garantizándosele  la propiedad de la tierra.  

Deolinda  junto a tres primas, una tía y un tío se organizan y generan el emprendimiento que van a denominar “Producción y Género”, van a hacer un corral comunitario. Por medio del Plan Trabajar entran a un programa de proyectos productivos por el que acceden a un subsidio de la Nación.  Compran  trece vacas,  que diez años después,  van a ser más de ochenta.

Con el comienzo de la escolaridad de sus hijes Deolinda se muda a Quimilí, ciudad cabecera del departamento de Madero, en Santiago del Estero. Actualmente está allí durante la semana. “Mi comunidad de base, donde vivo, está a 30 kilómetros. Pero allá no tengo luz eléctrica ni señal de celular. Por mi tarea y responsabilidades en la semana estoy en el pueblo”, cuenta. Su comunidad está compuesta por 13 familias, unas 85 personas en total, de las cuales 51 son mujeres. Ella misma es una campesina que cultiva su chacra y cría sus cerdos y cabras. Regresa allí cada fin de semana, para seguir aprendiendo de esa “universidad” que es el monte. “siempre hay materias pendientes” dice.

“El monte es la vida misma; para nosotras, para nosotros es parte de esa cadena de vida como es el territorio. Una cadena de vida, de muchas vidas”

A unos kilómetros de Villa Ojo de Agua, en la ruta 9, se encuentra la Universidad Campesina Suri (UNICAM), creada en 2008 después de años de lucha del MOCASE.  Allí se forma en agroecología. Se comparten los conocimientos campesinos, los emprendimientos, las formas de producción que apuntan a generar una verdadera Soberanía Alimentaria. 

Deolinda Carrizo junto con las organizaciones de la que forma parte han visibilizado a nivel mundial la bandera de la soberanía alimentaria y la reforma agraria:

“Cuando hablamos de Reforma Agraria no nos referimos a la clásica, sino a una integral y popular, concebida desde la práctica misma de los pueblos campesinos, indígenas y pescadores artesanales, que ha ido tomando cada vez más fuerza” asegura. “Hablamos de una vuelta al campo, de ese proceso político de retorno a la tierra para generar una matriz productiva de alimentos variados, sanos y accesibles para los pueblos y cuidando la madre tierra…”

Para ella Seguridad y Soberanía alimentaria son dos conceptos bien distintos:

La seguridad alimentaria “sólo ha profundizado las desigualdades sociales y ahondado el hambre “expresa. “Lo que va a garantizar el terminar con el hambre es la soberanía alimentaria. Esto es, llevar adelante la producción familiar que viene de generaciones”…”no para  autosustento sino para abastecer el mercado local.”.

En 2008 junto a su organización lanza una campaña denominada ¨patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad¨ con el objetivo de defender las semillas. La estrategia fue crear casas de semillas para multiplicarlas y luego intercambiarlas y/o regalarlas. La campaña sigue vigente hasta la actualidad  y se incrementó en el 2019 con el nombre de ¨adopte su semilla¨. 

2010 es un año particular para  La Deo. Forma parte de la fundación del Movimiento Nacional Campesino Indígena. Es una, de las protagonistas en la articulación con la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones de Campo (CLOC),  lo que la lleva a participar de reuniones en diferentes países

Viaja a Mozambique a preparar un campamento de intercambio entre  juventudes latinoamericanas y africanas. Participa de una misión solidaria en Haití después del terremoto.  Va a Colombia como veedora del proceso de paz entre el gobierno y las Farc .De allí en adelante no parará de viajar.

Ante la  Necesidad de un medio de comunicación propio que se diferencie en el lenguaje de los medios hegemónicos en 2013 se crea una radio con sede en la UNICAM: la FM 89,9 Radio Suri Manta. Deo va a explicar lo inédita que resultaba la idea de una radio manejada por campesines. Se creía que para comunicar había que contar con locutores/as profesionales, que impostaban la voz. Hoy nadie “dice” por elles. Elles son su propia voz.

Transcurre 2015, un grupo de mujeres indígenas participan en uno de los debates de la V Asamblea Continental de Mujeres del Campo, en el marco de VI Congreso de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo-Vía Campesina, celebrado en Argentina. Deo lo hace en su carácter de Secretaría Operativa, lugar que ocupa desde 2013.

La profundización del feminismo y las disidencias en el ámbito rural fueron parte del debate:

 “A veces arrastramos esa concepción del feminismo como lo habíamos aprendido, de que para enfrentar al machismo hay que tener una actitud opresora también. Pero aquí no se trata de predicar eso, sino un feminismo con una actitud de solidaridad entre compañeras y compañeros” explica, y se extiende sobre el tema de la diversidad sexual:

 “Antes era muy difícil que en una comunidad campesina encontraras travestis que se manifestasen. Había mucha auto represión y represión que existe todavía”…“A los más viejos les cuesta mucho entender que hay compañeros que tienen otra opción sexual. Poco a poco vamos viendo cómo abordar el tema y a animarlos a que lo acepten”.

 A través de los años dentro de la CLOC La Deo va a impulsar la paridad de género, la representación de la juventud, las asambleas de mujeres previas a los congresos, el debate sobre el feminismo y su visión campesina, el papel de las mujeres en sus organizaciones,  las responsabilidades no sólo en el territorio, en la lucha por las semillas y en la alimentación, sino también las responsabilidades políticas. Entendiendo que esas responsabilidades políticas sin ellas no se concretan.

 Dice: “…como CLOC lo que hacemos es el trabajo de una sociedad socialista. Es un socialismo no entendido como el clásico sino el socialismo desde nuestra identidad, de esos procesos que estamos transitando. En el 2010 era ¨sin feminismo no hay socialismo¨. Y ahora como está en marcha el feminismo dentro de CLOC Vía Campesina decimos ¨con feminismo hay socialismo¨”.

El empoderamiento de género ocupa un lugar fundamental en el transitar de Deolinda; se define Feminista. Dice: “Somos feministas campesinas, populares y comunitarias, porque nos encontramos junto con otras mujeres en una lucha común contra el patriarcado, contra el capitalismo y el agronegocio”. Entiende que no hay un solo feminismo y que si bien el auge del feminismo a nivel mundial facilitó la discusión, el feminismo urbano no las representa.

Las mujeres de la comunidad en primer lugar se interpelaron a sí mismas, luego a su organización y finalmente al Estado. 

En la organización a cada une le toca su tarea y ellas no estaban destinadas a ser protagonistas, aunque si lo eran.

Las mujeres en la resistencia ponen el cuerpo ante las topadoras, hacen las carpas y las ollas, son productoras de alimentos en la comunidad, son “cuidadoras de semillas”, cuando los hombres se van (como trabajadores “golondrina”) sostienen el trabajo del hogar y de la tierra, van al corral a atender los cabritos o vacas, pero en el momento de las decisiones no eran reconocidas en las instancias organizativa; no les daban valor. 

Entonces empezaron a buscar la participación en los espacios de decisión,  y la paridad de género. Deo no habla  de una paridad que implique  “ir a cubrir un lugar como mujer (solamente), ni de quitarle el lugar al hombre”, se trata de pensar “cómo complementar nuestra batalla contra el patriarcado y el machismo” dice.

 “(actualmente) En el movimiento las mujeres somos responsables de muchas de las tareas políticas y organizativas. A nivel nacional son tres compañeras las que llevan adelante el trabajo internacional, pero también en el trabajo con los niños y niñas para que empiecen a ver otras relaciones sociales diferentes a las que han vivido sus padres o madres”.

El  Estado tampoco las reconoce: se habla de “pequeños productores”, no de campesinas y campesinos, los planes son para el “jefe de familia. Esta realidad  las lleva a interrogarse acerca del papel que tiene la mujer indígena  campesina en las políticas públicas y a planificar en consecuencia.

Respecto a la deconstrucción de sus propios conceptos, recién ahora están leyendo y desnaturalizando las violencias sobre sus cuerpas. Y hoy las nombran como violencia sexual, como femicidios y están litigando. 

Otra violencia que las mujeres sienten profundamente  y ante la que luchan, es la de las fumigaciones con pesticidas, porque afectan “la salud de nuestros hijos y nuestra, porque causan abortos espontáneos, malformaciones, y  acumulación de estos venenos en la leche materna” afirma Deolinda.

En el marco del Día Internacional de la Mujer Indígena 2020 Deolinda  interviene, como referente de la comunidad Vilela, en el inicio de una campaña que busca visibilizar, condenar e intentar frenar esa práctica aberrante , aún vigente, que es el “chineo”.”Vienen de otra población, agarran a las jóvenes, las abusan y se van. Es parte de la diversión que tienen”, especifica Deo. “Quieren que se naturalice que los pueblos originarios tenemos que quedar callados por los atropellos hacia nuestro territorio y también hacia nuestro cuerpo. No es natural”.

La Deo se ha convertido en una lideresa valorada en Argentina y en el exterior. Hace ya mucho tiempo que es contraparte reconocida por el gobierno.  El 14 de septiembre de 2020  forma parte de una mesa de diálogo con el Gobierno santiagueño para abordar distintos ejes como reimpulsar mesas de trabajo por el derecho a la tierra, ejecutar conjuntamente políticas sociales local y nacionalmente #SoberaniaAlimentaria.       

Del actual presidente celebra como significante que lo que antes era la Secretaría de Agricultura Familiar, ahora sea la Secretaría de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena.

Opina también, y actúa, en este tiempo de pandemia.

Opina que la pandemia ha profundizado las desigualdades. Que han crecido más la cantidad de merenderos, comedores o fogones. Que el capitalismo es especialista en crear escenarios de debilidad para continuar con sus políticas de usurpación y saqueo.

Menciona a los inescrupulosos de siempre que aprovechan la falta de control y están fumigando en zonas donde no pueden hacerlo,  mientras otros han organizado a grupos de matones para desalojar a familias de sus tierras.

Entiende que la falta de conectividad  no permite el acceso a la educación. Denuncia que en Quimili muchas de las escuelas no tienen electricidad ni señal de Wi Fi, que la compra de tarjetas para conectarse a la red es imposible cuando  no hay ingresos y que otres no pueden conectarse aún teniendo crédito en sus celulares. 

Actúa, junto a otres campesinos abasteciendo a los comedores, a los merenderos y a las ollas populares de la provincia, arman bolsones con verduras para hacer venta domiciliaria y que la gente no tenga que salir de sus casas. La agricultura familiar campesina tomó el compromiso de que a nadie le falte comida: sobre todo entre los sectores populares “Este tiempo es tiempo de solidaridad” dice. 

Define  al Coronavirus como “una enfermedad del sistema, creada por el sistema”  Entiende que “vamos a salir”, que una crisis es una oportunidad de cambio. Reclama una decisión política que ponga en marcha leyes que contemplen “…el bien de todos, de la naturaleza, de la madre tierra, de la economía y por la soberanía alimentaria de los pueblos”. Dice: “La pandemia ha puesto de relieve la situación de quién controla el alimento, cómo se abastecen los pueblos locales, de dónde proviene la alimentación y eso ha quedado más visibilizado”.

“La tierra y los bienes comunes deben cumplir una función social. Tierra en manos de quienes trabajan y producen alimentos” 

La Deo ha llegado muy lejos, más de lo que hubiese imaginado. En el camino le quemaron la casa, en 2006 detuvieron a seis familiares acusados de “tenencia de armas de guerra” y en los últimos años ha enterrado a varios compañeros, víctimas del abuso del poder empresarial.

Se sabe que los atropellos van a  continuar, pero también que la Deo va a seguir alzando la voz, contra los desalojos, contra la violencia de géneros, contra el desmonte. Forma parte de una comunidad que ante todo se tiene a sí misma y a la “organización”.

Vuelvo a verla. La Deo se mira niña en una vieja foto y se dice “Sigue siendo insumisa, no te calles, no pares”. Se ve a sí misma libre, galopando, y reflexiona “en la militancia galopamos…”

Y en ese instante sé que no se va a callar, que no va a parar, porque es La Deo y va a seguir galopando.

Referencia:https://www.mocase.org.ar/noticias/la-deo

Dirección y responsable del proyecto: Silvia Barrios

Colaboración producción de imagen e investigación: Neli Carreras

Enlace virtual:

“Altar Mujeres SXXI  #vidasenlucha”  es  un laboratorio/instalación transdisciplinario en cruce con la perspectiva de género, que sintetiza el trabajo de una plataforma dedicada a la investigación y producción de obra. Un archivo global de todos los tiempos y culturas.

Página web Proyecto/archivo “Altar Mujeres SXXI” : “Altar Mujeres SXXI  #vidasenlucha”

Pagina del archivo Face https://www.facebook.com/altarmujeressxxi/?modal=admin_todo_tour

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