Grete Stern.

Nace en Alemania en 1904 y fallece el 24 de diciembre de 1999 en Buenos Aires. Es una artista que desde sus primeros trabajos innova permanentemente, con una mirada crítica a lo establecido, a lo impuesto y naturalizado. Al contrario de las mujeres de su época, usaba pantalones, fumaba en público y escuchaba jazz. 
En 1927 se instala en Berlín y toma clases de fotografía con Walter Peterhans. Luego abre el estudio de fotografía publicitaria Ringl+Pit con Ellen Auerbach, donde pudo desarrollar su profesión de manera independiente. El dúo contribuyó a generar una iconografía andrógina de la Nueva Mujer. Los anuncios le posibilitaron poner sobre la mesa la transformación del concepto de feminidad.

Más tarde, cuando por el nazismo se cierra la Bauhaus y gana las elecciones Hitler como canciller, se ve forzada a huir por ser judía y simpatizante de la izquierda intelectual. Decide irse con su marido a Inglaterra. Posteriormente viaja y se instala en Buenos Aires, donde realiza una exposición de fotografía moderna en 1935 junto a su esposo, Horacio Coppola, organizada por Victoria Ocampo en los salones de la editorial Sur.

Durante los primeros años en este país retrata a artistas y escritores porteños a la vez que realiza fotomontajes para libros y revistas. Ella se definió como una fotografa argentina y no volvió, salvo ocasionalmente, a su país natal.

En 1940 se divorcia, y convierte su casa en centro cultural donde vive con sus dos hijos.

En 1948 inicia una serie de fotomontajes irónicos que llamó “Sueños”, elaborados para la revista Idilio. La cual publicaba recetas, cuentos, frivolidades, propagandas con productos para el hogar y tenía como destinatario principalmente al público femenino de clase humilde.

Stern trabajó para la sección “El psicoanálisis le ayudará” y las obras que realizó consistían en interpretaciones de 140 sueños de mujeres, con una forma y contenido revolucionarios, que afirmaban una potente crítica al papel de la mujer en la sociedad argentina.

Con un tono sarcástico, representaba el mundo interior de las mujeres. Aún bajo las condiciones que se le habían impuesto en esta labor (que las modelos estén calzadas y vestidas a la moda, que el cabello u otros detalles sean productos de publicidad) en cada obra surgen las problemáticas que viven a diario y revela situaciones que rozan lo siniestro.

Esta serie se agrupaba por temáticas, el inconsciente colectivo, el enfrentamiento de la mujer con su sexualidad, el agobio del confinamiento en la casa.

En ese momento la gran cantidad de lectoras asfixiadas por la realidad doméstica y el ideal femenino tradicional hizo que la sección fuera un éxito, más allá del perfil romántico o ingenuo que proponía revista.

Grete Stern fue la primera fotógrafa en Latinoamérica en abordar la opresión femenina, con sus fotomontajes de mujeres encerradas, en peligro, agobiadas, sufrientes, e incluso irónicas frente a situaciones relacionadas con hombres, al matrimonio y la vida doméstica. En abierta crítica a la función de mujer cosificada y trivial, al machismo, a la manipulación, a la resignación y al conformismo.

La atraviesan las luchas hacia la autonomía política de las mujeres, con la discusión por el voto femenino en la Argentina. En los años que se publica la revista Idilio las mujeres consiguen su participación ciudadana y primera práctica en las elecciones de 1951. 

Silvia, su hija, posó para muchos de sus trabajos. Siguió los valores de su madre, se convirtió en doctora y participó en el Movimiento de Mujeres difundiendo los derechos sexuales y reproductivos de la mujer. Además coordinó la agrupación Elegir  para reclamar el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo.

Grete viajó por la Argentina y conoció  la población indígena del Chaco. Se involucró de manera especial con sus habitantes y lo registró en la serie “Aborígenes del Gran Chaco” con 1500 fotografías en blanco y negro sin escenografías ni poses. Este trabajo constituye la  primera gran documentación social en la historia de la fotografía argentina. 

Otra obra importante, y de igual número, es la serie del paisaje urbano y las costumbres porteñas.

Desde 1956 dirige un taller fotográfico en el Museo Nacional de Bellas Artes, allí permanece hasta su jubilación. En 1985 deja de trabajar por una afección ocular, falleció 14 años después.

Silvia Coppola la recuerda de esta manera: “las mujeres que fumaban eran poco menos que putas. Pero mi mamá no se sentía una transgresora, ella pensaba que tenía derecho a hacer lo que se le diera la real gana”

Estas son algunas de las obras de la serie “Sueños” de Grete Stern, que constituyen una memoria viva de la artista. Actualmente la obra es reconocida en su original y verdadera dimensión.

Referencia:

El Eslabón, https://redaccionrosario.com/2019/11/08/periodistas-militantes-somos-todos-y-todas/

Enlace virtual:

“Altar Mujeres SXXI  #vidasenlucha”  es  un laboratorio/instalación transdisciplinario en cruce con la perspectiva de género, que sintetiza el trabajo de una plataforma dedicada a la investigación y producción de obra. Un archivo global de todos los tiempos y culturas.

Página web Proyecto/archivo “Altar Mujeres SXXI” : “Altar Mujeres SXXI  #vidasenlucha”

Dirección y responsable del proyecto: Silvia Barrios

Colaboración en producción de imagen e investigación: María Virginia Diaz.

Pagina del archivo Face https://www.facebook.com/altarmujeressxxi/?modal=admin_todo_tour

Para sumarte a la propuesta: altarmujeresxxi@gmail.com

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