LUCRECIA MASTRÁNGELO: documentalista sin barreras.

LUCRECIA MASTRÁNGELO: DOCUMENTALISTA SIN BARRERAS

Nació y trabaja en Rosario. Realizadora Audiovisual / Docente de Nivel Inicial y Terciario / Lic. en Comunicación Audiovisual. Declarada Artista Distinguida de la ciudad de Rosario por el Concejo Deliberante de la Municipalidad de Rosario  

Nació en Rosario en los años 60s y comienzo con su vocación de maestra jardinera. Esto lalleva en los 80s a trabajar cerca de una villa lo cual la pone en contacto con una realidad,que en sus palabras define como esa realidad que “la gente no quiere ver”, esa realidadque “se niega”. Y esa definición marca la elección o el encuentro con los temas de susdocumentales: las mujeres y la marginalidad.Estudió entonces en la Escuela Provincial de Cine y T.V de Rosario de la cual es ademáshoy en día docente.Su trabajo de tesis para egresar con el título de Realizadora Audiovisual fue undocumental sobre la pobreza que se llamó “De Carne y Sueño” (1997) lo que la lleva aconocer a Nora Rachid, mujer de un barrio periférico de Rosario con la cual realiza“Refugios” en 1997 sobre la violencia familiar. Y diez años más tarde, allá por el 2007 hacetambién con Nora “Espejos”, un micro documental ganador del Concurso “Las Caras de laexclusión” EEUU .En 2010, la investigación temática sobre la vida y muerte de Sandra Cabrera una mujer,dirigente gremial y trabajadora sexual la lleva a lo que sería su primer largometrajedocumental: “Sexo Dignidad y Muerte”, Declarada Artista Distinguida de la ciudad por el Honorable Concejo Deliberante de laMunicipalidad de Rosario en el año 2010 (Decreto 34817).Su última producción en el año 2012 fue una Serie de 4 capítulos titulada “Nosotrosdetrás del muro”, sobre la vida de tres mujeres privadas de su libertad, detenidas en laUnidad N° 5 de la ciudad de Rosario ganadora del Concurso Series Federales para laTelevisión Digital producida por el INCA.

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MASTRÁNGELO POR MASTRÁNGELO

Nací en Rosario  pocos días después de comenzar el otoño; en los ´70 ya tenía 10 años y parece ser que en la escuela fui de aquellas alumnas que transgredían todo el tiempo, los límites y las normas pre-establecidas. Con el tiempo aprendí a tener una mirada crítica sobre la realidad, y a transformar esa energía transgresora en solidaridad y convicción. Fueron mis primeros años de maestra jardinera cuando despuntaba la democracia en el 83 en que (afortunadamente para mí) tuve que ir a trabajar a un Jardín de Infantes muy cerca de una villa de emergencia, años en que por primera vez podía estar cerca de los pobres, conocer sus miserias y sus tesoros, sus miedos y sus prejuicios. Y entonces hacíamos visitas domiciliarias, para conocer las familias a modo de entrevistas o cuando algún niño faltaba por muchos días al jardín íbamos a ver que pasaba; caminábamos cerca de las vías, por pasillos de latas, calles de tierra y zanjas con el único salvoconducto de nuestro guardapolvo a cuadrito…éramos las Seños y eso bastaba para caminar tranquilas.

La injusticia se iba haciendo sentir como un látigo y las problemáticas sobre derechos humanos comenzaron a instalarse en mi mirada y me ocuparon, me atravesaron y sentí la enorme necesidad de canalizar todo el torbellino de sentires y pensamientos en el bello camino del Arte que me permitiera por fin comunicar, expresar, denunciar y mostrar todo aquello que significara una situación injusta.

Fue así que transite la Escuela Provincial de Cine y T.V de Rosario de la cual hoy soy docente, con la intención de producir materiales que sean  repensados, reconstruidos en nuestro cotidiano y que sigan siendo compartidos para que las voces corran, se muevan y que nuestros ojos se despierten.

Mi trabajo de tesis para egresar con el título de Realizadora Audiovisual fue un documental sobre la pobreza que se llamó “De Carne y Sueño” (1997) que sorpresivamente se llevó el premio al “Mejor Documental” en el IV Festival Latinoamericano de Video 1997; es en el rodaje de este trabajo que conozco a Nora Rachid, una enorme mujer madre de 10 hijos, que reflexiona: “Yo empecé a hacer cosas para revertir mi entorno. Lo que tenía  bien claro es que no quería que mis hijos se criaran en el entorno en que vivían. Tengo la idea de que hay que vivir el día a día y si cada día vas viendo otras cosas y podes hacer algo, metele. Lo ideal es hacer pequeñas cosas, cambiando lo más cercano, para que así vengan las grandes cosas, los grandes cambios.”

Nora me deslumbró, por su incansable trabajo barrial y social en el barrio San Martín Sur de nuestra ciudad, preocupada y ocupada en que las familias de esta zona periférica  y pobre de la ciudad, accedan a una vida digna en salud, educación, vivienda, reconocimiento de sus derechos humanos y superación de la discriminación que supone la pobreza; y que, las mujeres del barrio víctimas de violencia de género se informen, aprendan sus derechos y puedan revertir su situación. Nora…me enseñó a mirar.

Y por supuesto que hicimos una alianza indestructible y a ese  primer documental siguió el segundo que se llamó “Refugios” sobre la violencia familiar. Y diez años más tarde, allá por el 2007 hicimos “Espejos” un micro documental que volvió a llevarse el primer premio en el  concurso “Lascaras de la exclusión” para América Latina y el Caribe convocado por el Banco Interamericano de Desarrollo  Washington DC

Brindar mis herramientas audiovisuales a quienes lo necesiten, donde los protagonistas  son (creadores) co-productores y donde el espectador es interpelado e interrogado, estableciendo un dialogo con lo que se cuenta y con el sujeto protagonista, ha sido siempre mi impronta de trabajo. Provocar el debate, la duda o la crítica con aquello que vemos…o no queremos ver.

Pienso que es necesario que todo realizador audiovisual asuma un compromiso temático con la realidad en la cual está inserto, aportando su trabajo al servicio de la comunidad, facilitando procesos de reflexión y concientización, haciendo del arte un instrumento para expresar y comunicar y no un “ghetto” intelectual para un escaso público.

El género documental fue para mí el hallazgo de un camino que me permite expresar lo que siento, donde un sujeto protagonista, ese “otro” diferente, no solo cuenta, sino que crea, se repiensa desde otro lugar, como sujeto que manifiesta, que alza la voz frente a una cámara que denuncia, liberándose; algo que bien podría sintetizarse en una frase: dignificar a través del arte.

Siguiendo ese camino, en el año 2003 el destino me cruza con sobrevivientes del centro de detención clandestino “El Pozo” de la Ex Jefatura de Policía que funcionaba en Dorrego y San Lorenzo, y al escuchar sus historias y hacer una visita guiada al lugar del horror, decido junto a otro compañero la realización de un documental “Centro Popular de la Memoria”  producido por Organismos de Derechos Humanos (Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, Agrupación Hijos y A.M.S.A.F.E)

Otra vez el cine como herramienta de transformación y lucha. El cine como memoria y justicia; como identidad, para reflexionar sobre: “QUÉ” contamos, “CÓMO” lo contamos, “PARA QUIÉN”  y “POR QUÉ” contamos.

Alguna vez me preguntaron si había una mirada de mujer respecto al cine de género, al cine que cuenta historias de mujeres y yo creo que hay tantas miradas como realizadores haya y otras tantas miradas como espectadores haya compartiendo el filme. Siento que Pedro Almodóvar interpreta perfectamente el universo femenino como lo puede hacer también Lucrecia Martel o María Luisa Bamberg; que Leonardo Favio puede entender el corazón de una mujer enamorada como en Nazareno Cruz y el lobo sin que haya una “mirada de mujer”. Sí creo que hay una mirada, un recorte, un encuadre, una decisión política y estética del tema y de su puesta en escena que no es ingenua ni casual sino todo lo contrario, tanto sea como para cosificar a la mujer o como para dignificarla y visibilizarla como sujeto de derecho. Ambas imágenes no son ingenuas sino que responden a dos pensamientos bien diferentes que  conviven en el seno de una sociedad  marcada por las nuevas tecnologías.

Dependerá de la sensibilidad de cada director/a lograr una intimidad necesaria en los testimonios de un documental para que aparezca una mirada sobre la protagonista que no necesariamente sea una mirada de mujer.

Entre otras cosas, el cine es un trabajo en equipo y justamente los que colaboran conmigo en ayudarme a definir un encuadre, o crear una música acorde al relato, suelen ser hombres, técnicos, músicos con una mirada sensible y bien masculina. Por eso insisto en que no hay una mirada de mujer sino mas bien una mirada que se construye entre muchos y que está en permanente movimiento y contradicción, como la marea que cuando baja nos deja ver lo que traía en su arrebato y así encontrar aquello que necesariamente deba ser contado a otros.

Algo así me sucedió cuando comencé la investigación temática sobre la vida y muerte de Sandra Cabrera  que sería mi primer largometraje documental: “Sexo Dignidad y Muerte” (2010), una mujer, dirigente gremial y trabajadora sexual “¿tres razones para un crimen?” decía la sinopsis…y allí me adentré en un mundo que en principio me parecía estar muy lejos de las historias anteriores de pobreza, violencia y derechos humanos hasta que tuve los primeros encuentros con las compañeras de Sandra, mujeres casi todas madres de familia y sostenes de hogar que tenían entre 30 y 40 años y que tomaban su actividad como un verdadero trabajo sindicalizado: el trabajo sexual. Otra vez mujeres pobres, otra vez los hilos se empezaban a juntar, el prejuicio social, el estigma, la violencia de género y el final más terrible: un crimen hasta ahora impune con el único imputado, oficial de la Policía Federal de la sección Drogas Peligrosas sobreseído, o sea sin que se lo pueda vincular nunca más al expediente del asesinato de Sandra Cabrera. ¿Y cuál había sido el argumento más contundente para que tres camaristas bajaran el martillo de la ciega justicia? : descalificaron los testimonios de las testigos, todas ellas compañeras de Sandra en esa trágica noche, por el solo hecho de ser trabajadoras sexuales, porque al parecer de los camaristas, las personas que trabajan de noche suelen no comprender las normas de la misma manera que las personas que trabajan de día, además muchas tienen domicilio errante etc.etc. o sea…no se les puede creer una palabra porque son “putas”.

Otra vez los más vulnerables y los que claman por justicia estaban delante de mi cámara. ¿Cómo no atreverme a filmar este documental si ellas se habían atrevido a tanto? ¿Cómo no enfocar mi mirada si tres hijos habían quedado sin su madre y con el estigma a cuestas? A través del Programa Estimulo del Ministerio de Innovación y Cultura, recibo un aporte para la pos-producción que me permitió estrenar el largometraje en el año 2010 en el Cine El Cairo a sala llena durante dos fines de semana; y aquí también  pudimos romper un prejuicio: no es cierto que al público en general no le gustan los documentales y mucho menos los que dan cuenta de historias duras. Mucha gente salió conmovida, muchos  visibilizaron a la mujer común detrás del imaginario. Muchos quisieron saber y dejar de ser cómplices por acción u omisión.

Tiempo después recibo un llamado de la ONG Mujeres Tras las Rejas, que coordina la Lic Graciela Rojas diciéndome que las mujeres internas del Instituto de Recuperación de Mujeres Unidad  Nº 5 que participaban de un taller de radio, querían hacerme una entrevista por haber hecho la película de Sandra Cabrera; un reportaje en la radio que se transmitía desde el Penal y salía al aire todos los jueves  a las 17 por FM Aire Libre. Era como si Sandra Cabrera me hubiera marcado el camino de mi próximo documental. No dudé en asistir a la entrevista.

Me conmovió ese puñado de mujeres jóvenes y muy pobres, con sus cuerpos marcados, con cicatrices, tatuajes; mujeres con bebes, niños con andadores también detrás de las rejas. Estaba decidido, había otra historia para contar, otra necesidad para hacer visible a estas mujeres y a sus derechos;  pero esta vez el enfoque era hacia un sector más oculto, cerrado, excluido, difícil de ver y conocer a simple vista… un espacio al que no siempre se hace fácil llegar.

Con apoyo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), mi última producción en el año 2012 fue una serie de 4 capítulos para la Televisión Digital Abierta  titulada “Nosotros detrás del muro”, sobre la vida de tres mujeres privadas de su libertad, detenidas en la Unidad N° 5 de la ciudad de Rosario.

Sigo el camino de mis convicciones, muchas veces parto de mi propio caos para encontrar el rumbo. La docencia, mientras  aparece mi próximo proyecto, es la pasión que me alimenta todos los días. No sabría hacer otra cosa

No quiero olvidarme de  todos los artistas rosarinos que me acompañaron en mis producciones, colegas y alumnos, hombres y mujeres talentosos que aportaron su trabajo en largas jornadas que muy pocas veces logran ser remuneradas. Ojalá que la nueva ley de medios junto con nuevas políticas culturales favorezcan el desarrollo de una verdadera industria y que ya no nos pregunten ¿ah sos artista? ¿Y de que trabajás o de que vivís?

Mi convicción es que el arte en todas sus formas es una herramienta de transformación social, que la realidad no es un show que da rating para adormecer la conciencia; que la libertad de pensamiento ofende a los poderosos y es tiempo de decidir de qué lado queremos estar.

Referencia: Dosier provisto por la artista.

Producción de biografía:

grupo AD SUM ARTS ROSARIO. Cátedra Mingiaca, Bellas Artes, FHUMYAR, UNR

Domínguez, Mónica Patricia
Flores, Adriana Alicia
Korol, Sofía
Latino, Alejandra
Mingiaca, María Claudia
Ocampo, Mónica

Enlace virtual:

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“Altar Mujeres SXXI  #vidasenlucha”  es  un laboratorio/instalación transdisciplinario en cruce con la perspectiva de género, que sintetiza el trabajo de una plataforma dedicada a la investigación y producción de obra. Un archivo global de todos los tiempos y culturas.

Página web Proyecto/archivo “Altar Mujeres SXXI  #vidasenlucha”

Pagina del archivo Face https://www.facebook.com/altarmujeressxxi/?modal=admin_todo_tour

Dirección y responsable del proyecto:Silvia Barrios

Para sumarte a la propuesta: silviabarriosarte@yahoo.com.ar

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