Thelma Fardin apoyada por colectivo de Actrices Argentinas denuncia a Juan Darthes por violación.

Proyecto/archivo “Altar Mujeres SXXI” es una manifestación de mujeres y movimientos de luchas de todas las épocas y culturas, voces de relatos textuales y visuales que cuestionan. Una gran instalación audiovisual e interactiva que dice BASTA a toda discriminación y violencia de género. Proximamente Buenos Aires, Argentina 2019.

Thelma Fardin apoyada por colectivo de Actrices Argentinas denuncia a Juan Darthes por violación.

 

La denuncia de Thelma Fardin se realiza a través de un video bajo el lema de #Mira como nos ponemos. Gracias a su valentía crece un 1240% el número de denuncias por abuso sexual en la Argentina
El colectivo que reúne a unas 500 actrices respaldó a su colega Thelma Fardin, quien radicó una denuncia penal por violación contra el actor por violencia de género. “Hoy decimos Basta”, manifestaron tras señalar que el acoso y el abuso sexual en el espectáculo “se parece más a una norma que a una excepción”.
Imagen: Leandro Teysseire

La Colectiva de Actrices Argentinas respaldó en conferencia de prensa la denuncia por violación de la actriz Thelma Fardin contra su colega Juan Darthes y advirtió que “Thelma pudo radicar la denuncia penal en la justicia, pero otras compañeras que narraron haber sido violentadas por  el mismo sujeto, no pudieron avanzar judicialmente”. Desde un teatro en la calle Corrientes, las actrices aseguraron que “esto recién empieza” y denunciaron a la Justicia por “obstaculizar, desestimar, demorar y estigmatizar a las víctimas”, mientras habilita a los abusadores a “utilizar el sistema de justicia para disciplinarnos” bajo la figura de daños y perjuicios. También apuntaron contra los medios de comunicación “cómplices” que reflejan los aspectos “más morboso de los conflictos mientras acallan las problemáticas laborales de fondo”.

El comunicado fue leído por diez de las más de 400 actrices que integran la colectiva de mujeres en el Multiteatro de calle Corrientes para respaldar la denuncia presentada por Fardin en Nicaragua ante la Unidad Especializada de delitos contra la Violencia de Género del Ministerio Público, debido a que ocurrió durante una gira en el país centroamericano. “Hoy decimos Basta. Escúchennos: el tiempo de la impunidad para los abusadores debe terminar”, leyeron las actrices.

Dolores Fonzi, Nancy Duplaá y Julieta Ortega  Adriana Salonia, Anabel Cherubito, Andrea Pietra, Belén Chavane, Dolores Fonzi, Griselda Siciliani, Jazmín Stuart, Julieta Cardinali, Julieta Díaz, Julieta Ortega, Julieta Zylberberg, Lali Espósito, Laura Azcurra fueron algunas de las que dijeron presente en esta acción fundacional de la colectiva, que nació al calor de la pelea por la legalización del aborto.

La carta completa de Actrices Argentinos

La colectiva Actrices Argentinas convoca a esta conferencia de prensa para acompañar la denuncia penal radicada en Nicaragua en la Unidad Especializada de delitos contra la Violencia de Género del Ministerio Público realizada por nuestra compañera Thelma Fardin contra Juan Darthes. Venimos trabajando, teniendo regularmente asambleas en las que reflexionamos sobre temas relacionados con nuestro oficio. Estas asambleas han dado un marco de contención para que podamos hablar y decir lo que nos pasa. Por eso hoy estamos acá.

Como ya sabemos, el movimiento de mujeres y otras diversidades sexuales se propone desterrar un régimen de violencia e impunidad sostenido tanto desde el estado, como en cada espacio donde se juegan relaciones de poder. Están presentes en nuestros trabajos y lugares de formación.

El precio que nos ha sido impuesto a la hora de desarrollarnos profesionalmente ha sido el de callar y someternos. Según una encuesta reciente de SAGAI, el 66% de les intérpretes afirmó haber sido víctima de algún tipo de acoso y/o abuso sexual en el ejercicio de la profesión. Se parece más a una norma que a una excepción. Porque, ¿a quién vamos a denunciar? ¿Al jefe de casting? ¿Al dueño de la productora? ¿Al director de la obra o película? ¿Al maestro de teatro?

Es sabido que éste es un fenómeno que ha sacudido internacionalmente a la industria del espectáculo y es funcional a ella. Hoy decimos Basta. Escúchennos: el tiempo de la impunidad para los abusadores debe terminar.

Las actrices somos ignoradas al denunciar y exponer los abusos. Se duda sistemáticamente de nuestras voces, de nuestros testimonios. En nuestro ámbito laboral  se nos aísla frente a vivencias traumáticas que están naturalizadas, que llevan a veces años identificar y poner en palabras.  Mientras tanto, el abusador habla, actúa y trabaja con total impunidad, y pretende hacer a la víctima responsable de su propio abuso.

En nuestro medio, la opresión y cosificación son moneda corriente. Se erotiza y sobreexpone a niñes y adolescentes en la industria del entretenimiento. Estamos casi siempre desprotegidas por quienes nos contratan.  Por ejemplo, se envía a menores de edad de gira sin tutelaje suficiente y adecuado. En nuestro medio no hay protocolos  de acción frente a casos de abuso; y la  lista podría seguir es inmensa.

Necesitamos herramientas para enfrentar estas cuestiones que ademas se ven agudizadas por la precariedad laboral y la falta de trabajo. Contra todas esas formas de violencia y para que esto cambie, nos ponemos a trabajar desde hoy  para dar esa batalla.

Donde la Justicia y el estado obstaculizan, desestiman, demoran, estigmatizan a las víctimas o fallan en forma aberrante a favor de los victimarios, como en el caso de Lucía Pérez, nos convocamos para decir basta. Porque el tiempo del silencio se terminó.

Asimismo, deploramos que algunos medios intenten llevar la atención hacia el costado más morboso de los conflictos mientras acallan las problemáticas laborales de fondo. Se vuelven  cómplices. Le pedimos a la prensa responsabilidad en el seguimiento de este tema y de otros similares.

Los abusadores tienen el privilegio de  utilizar el sistema de justicia para disciplinarnos. Buscan callarnos iniciando contra quienes se atreven a romper el silencio causas por Daños y Perjuicios o denuncias penales. Mientras las víctimas sufren las prescripciones, dilaciones, malos tratos y descreimiento por parte del aparato judicial. 

Thelma pudo radicar la denuncia penal en la justicia pero otras compañeras que narraron haber sido violentadas por  el mismo sujeto, no pudieron avanzar judicialmente.

La justicia no actúa con perspectiva de genero. Animarse a hacer una denuncia es un acto arriesgado cuando el poder judicial nos pone en el banquillo de las acusadas preguntando cómo nos vestimos, qué tipo de vida llevamos o si provocamos los ataques. Frente a este maltrato, está indiferencia y mordaza legal, las actrices nos organizamos.

Frente al “Mirá cómo me ponés”, nosotras decimos “Mirá cómo nos ponemos”. Nos ponemos fuertes, unidas, frente a tu violencia y tu  impunidad, estamos juntas.

Que se haga justicia por nuestra compañera y por todes.

Esto recién empieza.

 

 

En un reportaje exclusivo a Thelma Fardin heco por página12, la actriz que denunció a Juan Darthes.

“Yo le dije que no, que no y él siguió”
Tras la presentación de la denuncia por violación contra el actor, Fardin dio su testimonio a Página/12. Cuando ocurrió el hecho durante una gira de Patito Feo en Nicaragua ella tenía 16 años.
Imagen: Jose Nicolini

“Mira como me pones –me dice – Y me hace que lo toque.  Yo le digo que no, le digo que no. El sigue”.

No. No. No. Ella lo repitió. No. No. No. Ella tenía 16 años. Y denunció que el actor Juan Darthes, de 45 años entonces, se abalanzó sobre su cuerpo, en un hotel en Nicaragua, en el último día de la gira latinoamericana de la serie infanto juvenil “Patito Feo” que se emitió en Canal 13. Y ahora, nueve años después, en consonancia con un grito colectivo que va desde Ni Una Menos al repudio por el fallo machista en la muerte de Lucía Pérez, logró ir a Managua y ser escuchada ante la justicia.

El 8 de diciembre la Embajada argentina en Managua certificó la denuncia de la actriz Thelma Fardin ante el Ministerio Público de Nicaragua realizada el 4 de diciembre. Se remitió una copia al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Argentina que es mucho más que un documento burocrático. Es un símbolo de la sororidad y la decisión de no callar más de una actriz y de un colectivo feminista que une lazos en Argentina y Latinoamérica y que busca desbloquear de la mutilación del silencio a las víctimas. Pero, además, reflejar que los modos de producción de la televisión no pueden seguir mirando a otro canal cuando son protagonizadas y miradas por niñas, niños y adolescentes.

Thelma tiene ahora 26 años e ingresó al elenco de “Patito Feo” cuando tenía 14 años. Trabajo desde el verano del 2007 hasta mayo del 2009 en el papel de Josefina. Allí se produjo una situación que logró, con el apoyo de organizaciones feministas, de derechos humanos y de la colectiva Actrices Argentinas, denunciar en la justicia de Nicaragua. El silencio no se rompe solo, sino con un movimiento feminista que alza la voz. Por eso, el relato no se vuelve fragmento, sino parte de un rompecabezas de las formas de ejercer y mostrar la impunidad del machismo, en medio de un éxito que volvió a una de sus protagonistas vulnerable y expuesta ante el encierro del castillo neomedieval del fervor del marketing teenager y que ahora busca cambiar, junto con la revolución de las hijas, para que la historia no se repita.

En ese contexto, Thelma Fardin le cuenta a Página/12 un relato valiente, desgarrador y concreto del machismo que la televisión no quiere ver y que permitió hasta ahora: “En el final de la gira de Patito Feo, en Nicaragua, llegamos del estadio y el hotel estaba colapsado. Yo sacaba fotos para mostrarle a mi mamá. Bajamos de la camioneta y a una compañera la arañaron y a otra le arrancaron una parte de la ropa. Nos llevaron al fondo, al sector de la piscina y lo cerraron, porque incluso había gente que pagaba para llegar al elenco. Nos dicen que de ninguna manera podíamos ir al lobby porque estaba estallado. No es que estábamos con una comitiva que nos protegía. Para irme a mi habitación subo por las escaleras de servicio. Atrás mío viene este hombre. Lo recuerdo patente. Ya era de noche porque en Nicaragua a las seis de la tarde no hay sol. Yo dormía sola en la habitación. Y este tipo estaba enfrente mío en la habitación y teníamos que bajar a comer y cortar un pastel porque era el cumpleaños de una compañera. Cuando quiero entrar a mi cuarto la tarjeta estaba desmagnetizada. Yo venía de la pileta y estaba con un shorcito básico, un vestidito arriba y la toalla. Él me dijo: “No podes bajar a la recepción. ¿Por qué no llamas desde mi habitación y que te suban una tarjeta?”. Yo estoy haciendo esa llamada y me empieza a besar el cuello desde atrás. Me quede completamente paralizada. Incluso hoy si estoy haciendo una llamada y me empiezan a hacer eso me parece desubicado. En ese momento me desconcertó por completo. El me agarra la mano, me da vuelta, me hace que lo toque, me muestra que estaba erecto y me dice: -Mira como me pones”.

-Es la misma frase que dijo en otras oportunidades a otras mujeres… ¿Por eso te impacto cuando leíste testimonios de otras víctimas?

-Sí, es un modus operandi. Hasta hace poco tiempo yo pensaba que era responsabilidad mía. Ahora que soy una mujer me doy cuenta que era una criatura. Los adultos deben ser los que deben preservar a las menores. Yo veo las fotos mías de esa época y me da ternura.

-Por supuesto que no es tu responsabilidad. ¿Pero el trabajo y la hiper sexualización de la tira te daban a entender que eras una mujer cuando todavía eras adolescentes?

-Hasta que no fui una mujer no me di cuenta. Hasta hace poco me definía como una mujer en construcción. Cuando me di cuenta que ya soy una mujer me di cuenta que era una nena en ese momento y se me produjo este quiebre. Ni siquiera sabía lo que era la seducción. Y tengo el mismo cuerpo desde que me bajo la menstruación a los 12 años. No tenía conciencia del cuerpo, pero estaba acostumbrada a verme maquillada para trabajar. Me costo mucho entender que había nenas que querían ser como yo por la fama de “Patito Feo” mientras que yo no tenía ni idea de quien quería ser.

-¿En medio de esa situación de una adolescencia cruzada por el trabajo, la popularidad, la hiper sexualización un adulto arremete con una conducta totalmente invasiva sobre tu intimidad?

-Se produce una situación de aprovechamiento. El me tira en la cama. Me corre el short. Me practica sexo oral. Yo le digo que no, le digo que no y su nombre. El sigue y me toca. Me mete los dedos. Y en ese momento le digo “Tus hijos tienen mi edad”. Después descubro que es algo muy propio de las víctimas pensar en lo que el victimario no piensa. Y pensar que no puede estar pasando. Yo le seguía diciendo no. Es una frase muy contundente. Y él, sin embargo, se sube arriba mío y me penetra. En ese momento tocan la puerta para traerme la tarjeta. Eso logra que el salga de encima mío. Yo salgo corriendo a la puerta. Él me dice que no me vaya. Yo me meto en mi habitación a bañarme un rato largo. No entendía. Era una nena. Salía completamente de lo que podía manejar. Yo tuve que googlear cuantos años tenía en ese momento (45 años) porque para mí era un señor. Fin. Podía ser mi papá. Ni sabía cuántos años tenía.

-¿Cómo siguió la situación?

-Baje a cenar y él me miraba. Yo no soportaba la mirada que me generaba mucha opresión. Enseguida empieza a llamarme por teléfono y me decía “Vení a mi habitación”. Yo le decía que no de ninguna manera y cortaba. “Me decía por favor, vení”. Y “Si no queres venir paseate por el pasillo”, “Decime que tenes puesto”.  Yo colgué el teléfono a pesar que siempre me despertaba con el teléfono como despertador para asegurarme de no quedarme dormida. Me quede casi despierta toda la noche. Baje al lobby a la mañana y este tipo, que era el único adulto entre los actores, había otra gente pero de técnica, que a veces no estaban en el mismo lugar. Él decía “Yo era un pibe más”. Y ese es el problema. No era un pibe más, era un señor. Pero le dice a dos chicos “No pude dormir, estuve toda la noche al palo”. Y me mira como con una complicidad que no existía.

-¿Hubo presión laboral?

-Estaba con la valija y él se me acerca y me dice: “A vos nunca te va a faltar trabajo”. Si yo accedía él me iba a garantizar trabajo y mi trabajo iba a estar supeditado a mis servicios sexuales y no a mi talento.

-¿Cuáles fueron los efectos de esa situación?

-A los dos meses me empezó a cosquillear toda la cara y no podía parar de llorar y llorar. Mi mamá me llevo a una guardia porque estaba muy asustada. En la guardia me reconocen y me dicen “No, esta chica está muy estressada por todo lo que vivió”. Ellos se referían al éxito y yo estuve como dos meses tirada en el sillón de mi casa viendo películas, me deje, me abandoné, con jogging y remera, no me gustaba mi cuerpo. Yo rendía libre y no iba todos los días al colegio. Pero nos quedamos con ese diagnostico.

-¿Cuándo pudiste contarlo en lo privado y en lo público?

-Cuando Calu Rivero habla en los medios sobre su experiencia laboral una amiga la desestima en una charla y yo digo “Tuve una experiencia de mierda”. Hace dos meses le puse palabras. Y es muy desesperante no poder hablar porque él me puede atacar. Pero hay que entender, por sobre todo, que las víctimas tardamos un largo proceso en poder hablar. Y que hace diez años se estaban cortando polleras en la televisión. Ojalá que esa cosificación cambie.

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Imagen TN.com.ar

Efecto Thelma: las denuncias por abuso sexual infantil aumentaron un 1.240%

La línea telefónica a través de la que el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos recibe consultas y denuncias de abuso sexual infantil registra, habitualmente, un promedio de 16 llamadas diarias, aunque en las últimas horas ese número se incrementó considerablemente: pasó a 214 comunicaciones, es decir, un 1240 % más.

Nada es casual: la denuncia penal de Thelma Fardin contra Juan Darthés por violación provocó que se multiplicaran los llamados telefónicos al 0800-222-1717 que depende de la cartera que conduce Germán Garavano. En total se recibieron 9 llamadas por hora. Lo mismo ocurrió con la línea 144, en la que se atiende a víctimas de violencia de género. El miércoles se registraron el doble de llamadas respecto del mismo día de la semana anterior.

El incremento de llamadas se da, de acuerdo a los especialistas, por el “efecto de identificación” que generó la denuncia, en un contexto favorable para que las víctimas sientan que serán escuchadas.

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Imagen TN.com.ar

Tras la denuncia de Thelma, el número venía creciendo: la línea Nacional Contra el Abuso Sexual Infantil había registrado un aumento del 240 por ciento, de 16 llamadas el lunes a 55 el martes. En tanto, la línea 137, tuvo una suba del 18 por ciento.

Según consignó Clarín, la organización civil La Casa del Encuentro, que lleva un registro de femicidios y acompaña a víctimas de violencia de género, recibió el jueves a 37 mujeres que consultaron cómo actuar ante un abuso sexual ocurrido años atrás.

De acuerdo a estadísticas del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, siete de cada diez víctimas de los abusos sexuales a menores denunciados en el 0800 son nenas. El 51 por ciento tiene menos de 11 años, y siete de cada diez agresores son del ámbito familiar.

Video de Thelma:
#YoTeCreoHermana.
#MeToo
#NoNosCallamosMas
#MiraComoNosPonemos.
Fuentes:

 

 

Proyecto/archivo “Altar Mujeres SXXI” es una manifestación de mujeres y movimientos de luchas de todas las épocas y culturas, voces de relatos textuales y visuales que cuestionan. Una gran instalación audiovisual e interactiva que dice BASTA a toda discriminación y violencia de género. Proximamente Buenos Aires, Argentina 2019.

Dirección y responsable del proyecto: Silvia Barrios

Autora de la ilustración: Fiorella Malfatti

Para sumarte a la propuesta: silviabarriosarte@yahoo.com.ar

página web Proyecto/archivo “Altar Mujeres SXXI” : https://altarmujeressxxi.wordpress.com/

web relacionada: https://wp.me/pw9JC-5wq

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